Las denominadas “chicanas” continúan siendo una de las prácticas más cuestionadas dentro del ámbito judicial, debido a que generan demoras innecesarias en la resolución de los casos y terminan afectando tanto a las partes involucradas como a los profesionales que actúan con apego a la técnica jurídica.
El abogado José Carlos Martínez se refirió a esta problemática y sostuvo que un profesional incurre en conductas chicaneras cuando presenta recursos o incidentes carentes de fundamento, con el único propósito de dilatar los procesos.
“Un abogado chicanero es un abogado que presenta recursos sin sentido. Nunca hay viento favorable para el que no tiene rumbo, dicen. Y básicamente esa frase es la que encaja con el abogado chicanero”, expresó.
Según explicó, estas actuaciones carecen de una estrategia jurídica real y no buscan resolver aspectos sustanciales del litigio. “Presentan recursos sin estrategia, sin un por qué real. Presentan recursos por el simple motivo de dilatar un proceso que al final va a volver al punto en el que se encontraba”, afirmó.
Martínez señaló que esta práctica termina generando consecuencias negativas para aquellos abogados que preparan sus casos con seriedad y presentan planteamientos legítimos dentro de un proceso judicial. En ese sentido, indicó que el abuso de recursos e incidentes provoca que determinadas solicitudes sean vistas con desconfianza por parte de los operadores de justicia.
“Esas malas prácticas hacen que cuando una persona que preparó efectivamente su caso presenta algún tipo de planteamiento, se vea como que quiere obstruir el avance normal del proceso. Y muchas veces, los operadores de justicia dejan de analizar realmente el fondo y directamente rechazan los planteamientos”, manifestó.
El profesional también destacó que esta situación impacta especialmente en las nuevas generaciones de abogados, que buscan desempeñarse con rigor técnico y apego a las normas procesales.
Consultado sobre si la existencia de abogados chicaneros afecta a los profesionales jóvenes, respondió de manera categórica: “Totalmente. Eso nos afecta muchísimo. No personalmente, pero sí afecta al gremio”.
A criterio de Martínez, el origen de este fenómeno se encuentra en la falta de preparación de algunos profesionales, lo que repercute directamente en la calidad de las actuaciones judiciales.
“Todo vuelve a la falta de preparación de los colegas. Hay colegas que realmente no están preparados para llevar adelante casos con la rigurosidad técnica que los casos exigen”, subrayó.
Finalmente, sostuvo que fortalecer la capacitación y promover una mayor responsabilidad profesional son aspectos fundamentales para combatir las prácticas dilatorias y contribuir a una administración de justicia más eficiente y orientada a la resolución efectiva de los casos.










