Un Tribunal de Sentencia condenó a 25 años de prisión a un ciudadano argentino de 63 años tras hallarlo culpable de abuso sexual en niños, coacción sexual y violación e incesto, en una causa que reveló un prolongado esquema de violencia sexual intrafamiliar ejercido durante décadas contra varias de sus hijas.
La condena fue obtenida por el fiscal Alberto Torres Flores, quien durante el juicio presentó pruebas documentales, periciales y testimoniales que permitieron acreditar tanto la existencia de los hechos como la responsabilidad penal del acusado.
De acuerdo con la acusación sostenida por el Ministerio Público, los abusos se remontan a 1994, cuando la primera víctima tenía apenas 11 años. La investigación concluyó que las agresiones sexuales se prolongaron durante años en un contexto de dominación, amenazas y dependencia económica que impedía a las víctimas denunciar los hechos.
Uno de los aspectos más graves expuestos durante el juicio fue que las agresiones no se limitaron a una sola víctima. Con el paso de los años, el condenado dirigió los abusos hacia otras integrantes de su propio núcleo familiar, reproduciendo un patrón criminal que, según la Fiscalía, se mantuvo durante décadas y afectó a varias niñas y adolescentes bajo su autoridad y cuidado.
La causa también permitió establecer que el ahora condenado registraba antecedentes de denuncias por hechos similares, mientras que las evaluaciones realizadas por especialistas forenses y profesionales del Centro de Atención a Víctimas corroboraron los testimonios de las afectadas.
El Tribunal de Sentencia, integrado por los magistrados Edgar Lezcano, Zunilda Martínez Noguera y Herminio Montiel, resolvió imponer la pena máxima solicitada por el Ministerio Público, considerando la extrema gravedad de los hechos, la prolongación de las conductas delictivas y la condición de vulnerabilidad de las víctimas.
Los datos de identidad de las personas involucradas permanecen bajo reserva en cumplimiento de las normas de protección de niños y adolescentes.
Los casos de abuso sexual en niños siguen creciendo en el país y lo agravante es que quienes deben mantener seguros a los pequeños son quienes terminan agrediéndolos y sometiéndolos a situaciones doloras que difícilmente puedan superarlo a lo largo de sus vidas.










