La exponencial acumulación de causas penales volvió a quedar en evidencia este miércoles con una cifra que refleja la presión que soporta el sistema de justicia penal: un total de 27 juicios orales fueron programados para una sola jornada en Capital. La situación no solo pone a prueba la capacidad operativa de los tribunales de sentencia especializados y ordinarios, sino que también comprime las agendas de fiscales, defensores públicos y abogados particulares, obligados en muchos casos a atender varias audiencias simultáneamente.
La sobrecarga se ha convertido en una constante que Judiciales Net viene documentando desde hace años. A la falta de más tribunales de sentencia y de una mejor distribución de causas se suma el sostenido aumento de expedientes que llegan a la etapa de juicio oral, especialmente en procesos por corrupción pública, crimen organizado, narcotráfico, lavado de dinero y delitos económicos.
La agenda de este miércoles muestra con claridad la magnitud del problema. Algunos tribunales llegaron a fijar hasta cinco juicios para desarrollar en la misma fecha, una práctica que, aunque busca evitar retrasos mayores, termina generando suspensiones, reprogramaciones y dificultades para garantizar la presencia de todas las partes involucradas.
Una presión que alcanza a todo el sistema
El impacto no recae únicamente sobre los jueces de sentencia. Fiscales de distintas unidades deben dividirse entre varias audiencias, mientras que defensores públicos y abogados particulares enfrentan situaciones similares cuando representan a procesados en diferentes causas. En más de una ocasión, las coincidencias de fechas derivan en pedidos de suspensión por imposibilidad material de asistir a dos o más juicios al mismo tiempo.
La problemática se vuelve aún más compleja cuando se trata de procesos extensos o de alta complejidad, con numerosos acusados, abundante producción probatoria y decenas de testigos. En esos casos, la disponibilidad de salas, magistrados y funcionarios se convierte en un desafío permanente para el Poder Judicial.
El cuello de botella de los tribunales
Tal como se ha advertido reiteradamente desde distintos sectores del sistema de justicia, el crecimiento de las causas elevadas a juicio no ha estado acompañado por una expansión proporcional de la infraestructura judicial ni por la creación de nuevos tribunales de sentencia.
La situación es particularmente visible en los juzgados y tribunales especializados en Delitos Económicos y Crimen Organizado, donde las agendas ya se encuentran comprometidas con varios meses de anticipación. Sin embargo, el fenómeno también alcanza a los tribunales ordinarios, que deben absorber una cantidad cada vez mayor de procesos penales.
Fuentes judiciales señalan que esta concentración de audiencias en pocas fechas responde a la necesidad de evitar un rezago aún mayor, pero reconocen que el esquema actual resulta difícil de sostener a largo plazo.
Riesgo de nuevas postergaciones
La consecuencia inmediata de esta saturación es el riesgo constante de reprogramaciones o la realización por minutos de la audiencia. Cada suspensión implica volver a coordinar agendas de jueces, fiscales, defensores, querellantes, acusados y testigos, lo que puede traducirse en meses de demora para retomar un proceso.
Mientras continúan los debates sobre la necesidad de fortalecer la estructura judicial, mejorar el filtro en etapas anteriores, la agenda de este miércoles se presenta como una muestra del nivel de exigencia al que está sometido el sistema penal paraguayo. Con 27 juicios orales previstos para una sola jornada y tribunales que llegaron a programar hasta cinco debates simultáneos, la congestión judicial dejó de ser una advertencia para convertirse en una realidad cotidiana.











