El abogado penalista Osvaldo Granada Sallaberry, en otra parte de la exclusiva entrevista con nuestro medio, lanzó una dura crítica al funcionamiento actual del sistema de justicia paraguayo, al sostener que la corrupción, las influencias políticas y las prácticas irregulares han erosionado gravemente la credibilidad de las instituciones encargadas de impartir justicia.
El profesional describió un escenario en el que, según afirmó, quienes cuentan con recursos económicos o conexiones de poder terminan obteniendo ventajas dentro del sistema judicial, mientras que jueces y fiscales que intentan actuar con independencia enfrentan constantes presiones.
Granada Sallaberry señaló que existe un creciente desencanto entre los magistrados considerados íntegros, muchos de los cuales optan por aguardar su jubilación o abandonar la función judicial debido al desgaste generado por las injerencias externas.
“Los buenos jueces y los buenos magistrados están todos pendientes de jubilar y rajarse o salir a intentar algo”, expresó.
El penalista aseguró que el ejercicio profesional también se ha vuelto cada vez más complejo para quienes buscan litigar dentro de los cauces legales, sin recurrir a prácticas cuestionables.
“Salvo que entren en el coso de pagar fiscales, ir pagando, ir recusando, ir echando chicanas infinitas”, manifestó al describir lo que considera una realidad presente en determinados sectores del sistema.
Denuncia influencia de operadores y grupos de poder
Granada Sallaberry afirmó que existen abogados y operadores con una capacidad de influencia que les permite moverse con comodidad dentro de las estructuras judiciales.
“Conozco grandes profesionales triunfadores, pero te puedo dar una lista de 40 tipos también que te manejan el Poder Judicial de taco y que son grandes pagadores, grandes colaboradores”, sostuvo.
A criterio del jurista, el principal problema radica en que una minoría con poder de incidencia termina afectando la percepción ciudadana sobre todo el sistema.
“Tenemos una justicia verdaderamente corrompida. Lamentablemente resulta que tenés un 40% que está absolutamente corrompido y tenés un 60% de gente buena, tanto en la Fiscalía como en el Poder Judicial y en tribunales”, afirmó.
Sin embargo, agregó que la conducta de ese sector termina eclipsando el trabajo de quienes actúan correctamente.
“Vos ponés 30 locos en un lugar y no importa que hayan 100 tipos buenos y sanos; te dicen que aquello es un manicomio. Esa es la sensación que vos tenés”, comparó.
Presiones políticas y desgaste institucional
Granada Sallaberry también alertó sobre el impacto que, según dijo, tienen las presiones políticas sobre magistrados que intentan resolver los casos con independencia.
“Cada vez van amedrentando más con el poder político a los jueces que quieren hacer algo recto”, denunció.
Como ejemplo, mencionó al exjuez Juan Pablo Mendoza, a quien calificó como un magistrado de conducta intachable.
“Procuran salir rajando, como Juan Pablo Mendoza, un vivo ejemplo de lo que es un juez impecable. Hay gente que sale corriendo y busca otra cosa porque está cansada del asedio telefónico y de las visitas”, expresó.
Finalmente, el abogado describió situaciones que, a su juicio, evidencian la existencia de privilegios dentro de las instituciones judiciales.
“Vos ves ciertos personajes que sabés que manejan el Poder Judicial y ves que están en entrevistas, que suben por otros ascensores privilegiados. El resto del pueblo vamos subiendo por los ascensores comunes, pero los que tienen las conexiones directas suben por los ascensores de magistrados”, concluyó.
Las declaraciones del reconocido penalista vuelven a poner en el centro del debate la necesidad de fortalecer la independencia judicial, la transparencia institucional y los mecanismos de control para recuperar la confianza ciudadana en el sistema de justicia.










