La presencia de mujeres en posiciones de liderazgo académico e institucional fue uno de los rasgos destacados del Congreso Iberoamericano de Derecho Laboral y Seguridad Social. Para la doctora Lorena Segovia, directora del Instituto Paraguayo de la Seguridad Social (IPSS), la participación femenina en igualdad de condiciones con los hombres debe dejar de ser una excepción para convertirse en la realidad habitual de los espacios de debate jurídico.
El Congreso Iberoamericano de Derecho Laboral y Seguridad Social dejó como uno de sus principales rasgos la participación activa de mujeres que ocupan posiciones de relevancia tanto en el ámbito académico como institucional.
Durante el encuentro, referentes femeninas del derecho laboral, la seguridad social y la administración pública compartieron paneles y espacios de debate con reconocidos especialistas, evidenciando una creciente presencia de mujeres en ámbitos tradicionalmente ocupados mayoritariamente por hombres.
En entrevista exclusiva con Judiciales Net, la doctora Lorena Segovia, directora del Instituto Paraguayo de la Seguridad Social (IPSS), valoró especialmente este aspecto del congreso y sostuvo que la sociedad debe acostumbrarse a encontrar a hombres y mujeres en igualdad de condiciones en los espacios académicos y de liderazgo.
“Es algo que nos sorprende porque no es común y sin embargo, esta debería ser la realidad que en forma paritaria mujeres también tengan un liderazgo académico institucional y en este caso en este congreso del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social pudimos encontrar ambas cosas, por un lado hombres versados y con mucho conocimiento, pero, también mujeres en paridad de situaciones de liderazgo”.
Segovia destacó además la posibilidad de compartir el espacio con mujeres que cuentan con una reconocida trayectoria en el ámbito del derecho laboral y la seguridad social.
“Hemos tenido la satisfacción de poder compartir con mujeres líderes de instituciones y académicas muy renombradas en materia de trabajo y seguridad social”.
Mujeres en espacios de decisión
La composición de los principales referentes que participaron del encuentro reflejó esa presencia femenina.
La ministra Carolina Llanes, única mujer integrante de la máxima instancia judicial paraguaya, representó a la Corte Suprema de Justicia en el congreso. A ella se sumó la doctora Rocío Penayo, presidenta de la Asociación de Abogados Laboralistas del Paraguay, quien también forma parte del liderazgo gremial y académico vinculado al derecho laboral.
Asimismo, la ministra de Trabajo, Mónica Recalde, participó del encuentro, aportando la perspectiva institucional desde el organismo encargado de las políticas laborales del país.
A nivel iberoamericano, otro de los nombres destacados fue el de Carolina Morán, de Ecuador, presidenta de la Asociación Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, quien también tuvo una participación relevante durante el congreso.
Para Segovia, la presencia de estas referentes demuestra que las mujeres no solamente están ocupando espacios de decisión, sino que también cuentan con la formación y trayectoria necesarias para liderar discusiones de alta trascendencia jurídica y social.
La cuestión, en ese sentido, no debería plantearse como una competencia entre hombres y mujeres, sino como la consolidación de espacios donde ambos puedan participar en condiciones de igualdad.
Seguridad social: el desafío de recuperar la confianza
Más allá de la participación femenina, uno de los grandes temas que atraviesa actualmente el debate sobre seguridad social es la confianza de los trabajadores en las instituciones encargadas de administrar sus aportes y garantizar las prestaciones.
Segovia señaló que uno de los principales reclamos de los trabajadores está relacionado precisamente con la gestión de las instituciones estatales responsables de brindar protección frente a contingencias como la vejez, la enfermedad y la maternidad.
A su criterio, cuando existen deficiencias de gestión, se genera desconfianza en la ciudadanía respecto de la posibilidad de acceder efectivamente a los beneficios que le corresponden después de años de aportes.
La preocupación, explicó, no se limita al momento de la jubilación. También alcanza a quienes necesitan que el sistema responda ante una enfermedad u otra contingencia cubierta por la seguridad social, sin que la persona tenga que verse obligada a recurrir a instancias judiciales para obtener una prestación que debería estar garantizada.
En ese contexto, planteó la necesidad de avanzar hacia una gestión profesional, especializada y transparente de las instituciones de seguridad social.
El desafío adquiere especial relevancia cuando se discuten eventuales reformas al sistema, como modificaciones en la edad jubilatoria o en la cantidad de años de aporte requeridos.
Segovia consideró que las medidas de este tipo suelen generar resistencia entre los trabajadores, pero advirtió que es necesario analizar las razones profundas de esa reacción.
La resistencia, sostuvo, no necesariamente se explica únicamente por el impacto que pueda tener una reforma sobre los trabajadores, sino también por la desconfianza acumulada hacia las instituciones a las que las personas realizan sus aportes durante su vida laboral.
Por ello, antes de pedir a la ciudadanía nuevos esfuerzos o modificaciones en las reglas del sistema, resulta fundamental demostrar que los recursos serán administrados de manera eficiente y que las prestaciones estarán efectivamente disponibles cuando llegue el momento de necesitarlas.
En definitiva, el debate sobre la seguridad social no pasa solamente por cuánto se aporta o cuándo una persona puede jubilarse. También involucra una cuestión esencial: la confianza de la ciudadanía en que el sistema será capaz de cumplir su promesa de protección social.
Y en ese debate, el Congreso Iberoamericano mostró también otra realidad: la creciente participación de mujeres en los espacios donde se discuten y construyen las ideas que pueden marcar el futuro del derecho laboral y de la seguridad social en Iberoamérica.










