El criminólogo Juan Martens lanzó una fuerte advertencia sobre la situación del sistema penitenciario paraguayo y sostuvo que las cárceles, lejos de cumplir una función de protección y reinserción, actualmente pueden convertirse en espacios que propician y potencian la criminalidad.
Durante su exposición en la Jornada 2, denominada “Nuevos Desafíos del Sistema Penitenciario”, Martens calificó al sistema penitenciario paraguayo como “criminógeno” y cuestionó las condiciones que permiten que miles de personas permanezcan privadas de libertad en establecimientos que, según su análisis, no están cumpliendo adecuadamente con su finalidad.
“Estos son espacios institucionales donde se potencializa el delito porque hay un sistema institucional que lo alienta. La cárcel hoy no está funcionando como un sistema de protección sino como un sistema de riesgo, es criminógena la cárcel que nosotros tenemos en este momento”, afirmó.
El especialista también puso el foco en el perfil de la población penitenciaria y señaló que una importante cantidad de los internos proviene de sectores vulnerables. “Quiénes habitan hoy las cárceles paraguayas, vemos a pobres, hombres de barrios periféricos”, manifestó.
Sin embargo, advirtió que el escenario se vuelve más complejo por la presencia de personas vinculadas al crimen organizado, así como de presos con influencia y relevancia política o social.
Cuestiona el abuso de la prisión
Uno de los principales cuestionamientos de Martens apunta al creciente aumento de la población penitenciaria y a la responsabilidad que, según sostuvo, también debe ser analizada desde el sistema de justicia.
“La cárcel no solo debe ser abordada por el sistema penal. Preferimos mirar las cárceles donde hoy 7.000 personas superan la plaza y no miramos a los jueces que envían a prisión a esas personas que son los responsables de estas cárceles estén cada vez más llenas”, expresó.
En ese sentido, planteó la necesidad de analizar la problemática desde una perspectiva interdisciplinaria e interinstitucional, en lugar de concentrar toda la discusión exclusivamente en las condiciones de los establecimientos penitenciarios.
Para el criminólogo, uno de los principales problemas del sistema es la dificultad para recuperar la libertad una vez que una persona ingresa a prisión.
“Lo central en Paraguay es más fácil entrar en la cárcel y mucho más difícil salir, es el Poder Judicial que no te permite salir”, sostuvo.
Penas más largas y una población penitenciaria que envejece
Martens también alertó sobre el impacto que tienen las penas cada vez más extensas en el sistema penitenciario. Según explicó, la población carcelaria está envejeciendo como consecuencia de condenas más prolongadas, lo que genera nuevos desafíos para el Estado.
“La población penitenciaria está envejeciendo y tenemos penas más largas”, señaló, al tiempo de insistir en que las respuestas frente al fenómeno criminal requieren la participación coordinada de distintas instituciones.
Finalmente, sostuvo que las actuaciones deben ser “inter-agenciales” y llamó a reducir la reacción inmediata frente a determinados hechos punibles.
“Tenemos que bajar nuestra ansiedad ante ciertos hechos punibles”, manifestó Martens, planteando así la necesidad de revisar las respuestas del sistema penal y evitar que la privación de libertad sea utilizada de manera desproporcionada frente a determinadas situaciones.
Sus declaraciones se producen en medio de uno de los principales desafíos del sistema penitenciario paraguayo: el hacinamiento, la expansión de la población privada de libertad y la necesidad de que las cárceles dejen de ser espacios que reproducen las condiciones para la criminalidad.
La iniciativa es impulsada por el Centro de Estudios Judiciales, con el financiamiento de la Unión Europea, con el fin de poner en el debate un tema de suma relevancia social, el abuso de la prisión y preventiva y sus consecuencias.










