La sobrina nieta de la primera mujer abogada del Paraguay destacó el legado de Serafina Dávalos y sostuvo que su lucha por la igualdad, la justicia y la emancipación de las mujeres a través de la educación mantiene plena vigencia. El reconocimiento se realizó durante la instalación de un busto de la pionera del derecho en el acceso de la Facultad de Derecho de la UNA.
La figura de Serafina Dávalos, pionera del derecho y de la lucha por los derechos de las mujeres en Paraguay, volvió a ocupar un lugar central en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), institución de la que fue la primera mujer egresada.
Durante el acto de instalación de un busto en su homenaje, Rosemary Dávalos, sobrina nieta de Serafina Dávalos y presidenta de la Asociación Rescatando a Serafina, expresó su emoción por el reconocimiento y destacó especialmente a la jueza Pili Rodríguez, a quien definió como “Serafina 2”.
“Estoy absolutamente emocionada, agradezco a la organizadora, a Serafina dos, quien está aquí a mi lado. Agradezco profundamente, es un día demasiado importante para mi familia, y también debería serlo para el país”.
Dávalos resaltó que el homenaje adquiere una dimensión especial al realizarse precisamente en la casa de estudios donde Serafina Dávalos hizo historia.
“Su casa de estudio le rinde este merecido homenaje, que era algo que a mí me preocupaba, que no se conociera la tesis de Serafina Dávalos, que estudiantes, jueces y juezas no sabían que existía una mujer que en 1907 defendió una tesis brillante, como lo dicen juristas que sí pueden justipreciar el valor de esa tesis sobre Humanismo”.
Una pionera del derecho
Durante su intervención, Rosemary Dávalos recordó la dimensión histórica de la figura de Serafina Dávalos y enumeró algunos de los hitos que marcaron su trayectoria.
“Ella fue la primera mujer egresada de esta Facultad, la primera egresada universitaria del Paraguay, fue la primera doctora en Derecho, la primera en Latinoamérica que pudo ejercer el derecho”.
Según destacó, otras mujeres habían obtenido previamente el título de abogadas en países de la región, pero encontraron impedimentos para ejercer la profesión.
“Tres mujeres antes que ella, chilena, una peruana y una mexicana, se recibieron de abogada, no les dejaron ejercer la profesión. Sin embargo, Serafina, tras defender su tesis doctoral en 1907, abrió su Estudio Jurídico en Cerro Corá casi Independencia Nacional, en pleno centro. Ella instaló”.
Para Dávalos, el legado de su antepasada no se limita a haber sido pionera en el ámbito jurídico, sino que está profundamente vinculado con las ideas que defendió a lo largo de su vida.
“Pedía y consiguió lo que fue posible en esa época, que haya igualdad y justicia”
La presidenta de la Asociación Rescatando a Serafina también recordó los antecedentes académicos de Dávalos y señaló que sus ideas sobre los derechos de las mujeres comenzaron a manifestarse incluso antes de la defensa de su tesis doctoral.
“Ella era una brillante estudiante de Derecho, eso consta en archivos. Siendo alumna del segundo año de la Facultad, ella dio una conferencia, en agosto de 1903, a la que llamó ‘El feminismo’, donde aparecían prácticamente todas las ideas que desarrolló después en su tesis doctoral Humanismo”.
Finalmente, Rosemary Dávalos sintetizó lo que considera el principal legado de Serafina Dávalos:
“Si algo hizo Serafina es que pedía y consiguió que haya igualdad, justicia y que las mujeres se emancipen a través de la educación”.
El acto de instalación del busto busca recuperar así la presencia de una mujer que, desde comienzos del siglo XX, desafió las barreras de género existentes en el ámbito académico y profesional y dejó un legado estrechamente ligado al derecho, la educación y la igualdad.











