El camarista especializado Paublino Escobar lanzó una fuerte reflexión sobre la cultura jurídica y social en Paraguay, al señalar que existe una marcada tendencia a privilegiar el castigo por encima del análisis del derecho.
“Hablar de ley no es hablar de derecho últimamente. Implica mucho más”, sostuvo, al tiempo de advertir que esta confusión se traduce en una respuesta social cada vez más inclinada hacia la penalización de conductas. “Nosotros, como paraguayos, de nuestra ascendencia latina, todo queremos penalizar. Cualquier tipo de conducta queremos penalizar. Tenemos una adicción punitiva; a todo el mundo le queremos llevar preso”, afirmó.
Escobar explicó que, ante la ocurrencia de hechos delictivos sean estos graves o no, la reacción predominante de la ciudadanía suele centrarse en el endurecimiento de las sanciones. “¿Qué pide la sociedad? La sociedad pide cárcel, pena de muerte”, expresó. Sin embargo, subrayó que muchas de estas demandas carecen de sustento legal. Recordó que la aplicación de la pena capital es inviable en el país debido a compromisos internacionales asumidos por Paraguay, como la Convención Interamericana de Derechos Humanos.
En ese sentido, cuestionó no solo el desconocimiento generalizado, sino también la falta de preparación de algunos sectores que impulsan propuestas legislativas. “Eso no sabe la sociedad, y muchos de los que proponen ese tipo de leyes tampoco tienen el conocimiento acabado, o falta preparación”, indicó.
El magistrado también puso el foco en las debilidades estructurales del sistema judicial, vinculándolas directamente con la formación de sus integrantes. “Falta educación en este país. Preparación, sobre todo, de los operadores de justicia”, remarcó, al enfatizar que la idoneidad no se mide únicamente por la acumulación de títulos académicos.
“Los operadores de justicia tienen que ser personas preparadas para estar en el cargo, no porque tengan varios títulos. Eso no implica muchas veces la capacidad de un operador de justicia. Debe demostrarlo”, agregó. Asimismo, insistió en la necesidad de un compromiso real con la función pública: “El operador de justicia tiene que tener un compromiso serio, no solamente con la sociedad, sino con el país”.
Las declaraciones de Escobar, considerado uno de los magistrados más éticos y capaces dentro de la administración de justicia, reabren el debate sobre el rumbo del sistema penal paraguayo y la necesidad de avanzar hacia una cultura jurídica más informada, equilibrada y respetuosa del Estado de derecho.











