Día de la Mujer Paraguaya: entre el reconocimiento simbólico y las brechas persistentes

Cada 24 de febrero se conmemora el Día de la Mujer Paraguaya, una fecha que invita a reconocer el aporte histórico, social y económico de las mujeres en la construcción del país. Sin embargo, más allá de los discursos y homenajes, la realidad evidencia que las brechas de género persisten y que los desafíos estructurales siguen marcando la vida de miles de paraguayas.

Aunque en el plano simbólico se exalta el rol de la mujer en el seno familiar y en la sociedad, en la práctica continúan vigentes desigualdades que limitan el pleno ejercicio de sus derechos. La cultura machista, aún arraigada en distintos ámbitos, restringe oportunidades, reproduce estereotipos y condiciona el acceso equitativo a espacios de poder y toma de decisiones.

Uno de los indicadores más alarmantes es la violencia extrema. De acuerdo con datos del Ministerio Público, en 2025 se registraron 37 casos de feminicidio en el país, una cifra que refleja la gravedad de una problemática que no solo afecta a mujeres adultas, sino también a niñas y adolescentes. Detrás de cada número hay historias truncadas y familias marcadas por la violencia, lo que evidencia la urgencia de fortalecer las políticas de prevención, protección y acceso a la justicia.

La discusión sobre la participación femenina en espacios de liderazgo también ocupa un lugar central. Diversos sectores coinciden en que el Estado debe propiciar condiciones reales para que más mujeres accedan a cargos de decisión, tanto en el ámbito político como en el institucional y empresarial. La presencia femenina en estos espacios no solo responde a un principio de equidad, sino que amplía la mirada en la formulación de políticas públicas, incorporando perspectivas diversas y representativas de la sociedad en su conjunto.

En la actualidad, la Corte Suprema de Justicia cuenta con una sola mujer como integrante del máximo tribunal, la ministra Carolina Llanes.

La educación emerge como un eje estratégico para transformar esta realidad. Promover una formación libre de estereotipos de género y prácticas discriminatorias resulta clave para desmontar patrones culturales que perpetúan la desigualdad. Desaprender el machismo implica revisar contenidos, prácticas y discursos que, muchas veces de forma naturalizada, mantienen los derechos de las mujeres en un plano secundario.

En este contexto, el Día de la Mujer Paraguaya se presenta no solo como una fecha conmemorativa, sino como una oportunidad para reflexionar sobre los avances y, sobre todo, sobre las deudas pendientes. Convertir el reconocimiento simbólico en acciones concretas, fortalecer la institucionalidad y garantizar la protección efectiva de los derechos son pasos indispensables para construir una sociedad más justa e igualitaria.

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