Con más de dos décadas de trayectoria en el Poder Judicial, la magistrada Rocío Gossen, miembro del Tribunal de Apelación de la Niñez y la Adolescencia de Alto Paraná, reivindica una justicia más humana, cercana y sensible a las necesidades de los sectores más vulnerables. En una entrevista concedida a Judiciales Net, la magistrada destacó los avances logrados en el fuero especializado, pero también advirtió sobre las deudas pendientes para garantizar una protección integral a niños, niñas y adolescentes.
Para Gossen, el principal desafío no pasa únicamente por fortalecer los juzgados, sino por consolidar un sistema de protección que permita resolver los conflictos antes de que lleguen a los estrados judiciales.
“Lo ideal sería que un niño o niña que tenga problemas pise como última alternativa los tribunales y que encuentren soluciones a su problemática en el ámbito administrativo”, afirmó la magistrada, al referirse a la necesidad de que las instituciones encargadas de la protección de la niñez funcionen de manera articulada y eficiente.
Sus palabras reflejan una visión ampliamente compartida por especialistas en derechos de la infancia: la judicialización no siempre representa la mejor respuesta para los menores de edad, especialmente cuando existen mecanismos administrativos, sociales y comunitarios capaces de intervenir tempranamente para prevenir situaciones de vulneración de derechos.
Durante la entrevista, Gossen reconoció los progresos alcanzados en Alto Paraná gracias al acompañamiento institucional de la Corte Suprema de Justicia. En ese sentido, resaltó que actualmente prácticamente todos los juzgados de la Niñez y la Adolescencia del departamento cuentan con equipos asesores multidisciplinarios, una herramienta fundamental para el análisis técnico de los casos.
“Tenemos muchas cosas a nivel Poder Judicial que tenemos que reconocer que, con ayuda de la Corte Suprema de Justicia, pudimos avanzar a nivel de los juzgados. Por ejemplo, llegar a tener en Alto Paraná prácticamente todos los juzgados de la niñez y la adolescencia cuentan hoy con un equipo asesor”, señaló.
Según explicó, estos profesionales constituyen un apoyo indispensable para que los magistrados puedan adoptar decisiones más especializadas y ajustadas a la complejidad de cada situación que involucra a menores de edad.
La integrante del Tribunal de Apelación sostuvo que persisten importantes desafíos estructurales. A su criterio, la mayor deuda del sistema radica en fortalecer el ámbito administrativo de protección de la niñez, de modo que pueda actuar con la misma eficacia y presencia que el sistema judicial.
“Como el ámbito de justicia de niñez es un ámbito de justicia dual, hay una parte administrativa que tiene que trabajar de la misma forma que un sistema judicial. Yo creo que esa es una deuda, no solamente departamental, sino una deuda en el ámbito de niñez”, expresó.
La magistrada considera que si ambas estructuras funcionaran de manera coordinada y con los recursos adecuados, la atención a niños, niñas y adolescentes tendría una perspectiva completamente diferente, priorizando la prevención y la protección temprana por encima de la intervención judicial.
Una justicia con sensibilidad
Más allá de los aspectos institucionales, Gossen puso el foco en una característica que considera esencial para quienes ejercen funciones en el fuero especializado: la sensibilidad humana.
Consultada sobre cómo lograr una justicia más accesible para la niñez, sostuvo que el conocimiento jurídico por sí solo no es suficiente para desempeñarse en esta área.
“El juez o jueza de la niñez tiene que ser no solamente una persona versada en derecho, sino que tiene que tener mucha sensibilidad”, enfatizó.
Para la magistrada, comprender la realidad de los niños y adolescentes implica asumir una mirada centrada en sus derechos y necesidades particulares. “Ese juez de la niñez debe tener sensibilidad y tratar efectivamente al niño como sujeto de derecho”, sentenció.
Una trayectoria dedicada a la protección de la infancia
Las reflexiones de Rocío Gossen encuentran respaldo en una extensa carrera dentro del sistema judicial. Con más de veinte años de experiencia, la magistrada se ha consolidado como una de las voces con mayor conocimiento en materia de niñez y adolescencia en Alto Paraná.
Su planteamiento apunta a una transformación que excede los tribunales: construir instituciones capaces de intervenir oportunamente para proteger a los menores antes de que los conflictos escalen a procesos judiciales largos, garantizando una respuesta más humana, integral y respetuosa de sus derechos.
En un contexto donde las problemáticas que afectan a la infancia demandan respuestas cada vez más especializadas y cortas, Gossen insiste en que la prioridad debe ser siempre la protección efectiva de los niños, niñas y adolescentes, procurando que el paso por los tribunales sea verdaderamente la última alternativa y no sea traumática una que ocurra.










