Los documentos, que contienen las firmas originales de las partes en distintos actos jurídicos, están bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia. Las mejoras en el Archivo General de los Tribunales buscan reducir los riesgos de deterioro y optimizar las condiciones de conservación, con el compromiso de mantener un seguimiento permanente.
La conservación de los protocolos notariales originales constituye una cuestión determinante para la seguridad jurídica, debido al valor probatorio y documental de los instrumentos que resguarda el Poder Judicial. En ese contexto, la Corte Suprema de Justicia habilitó este lunes 26 de octubre mejoras edilicias en las dependencias del Archivo General de los Tribunales, en el centro de Asunción, destinadas a proteger documentos notariales que permanecen bajo su custodia.
Los trabajos incluyeron la provisión de materiales, la incorporación de estanterías y la reorganización de los documentos almacenados. Las intervenciones apuntan a mejorar las condiciones de resguardo de estos archivos, ante riesgos de deterioro vinculados al ingreso de agua y otros factores ambientales.
Se trata de protocolos originales de escribanos fallecidos, cuya custodia corresponde legalmente a la Corte Suprema. Su importancia radica en que contienen las firmas originales de quienes intervinieron en distintos actos jurídicos, lo que permite recurrir a ellos para consultas y verificaciones posteriores.
Documentos originales y seguridad jurídica
Durante el acto de habilitación, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, destacó la relevancia de los documentos y la responsabilidad institucional de garantizar su conservación.
“Son los protocolos originales de los escribanos que ya fallecieron y que, por ley, la Corte es depositaria. Aquí están las firmas originales de las partes”, expresó.
La preservación de estos materiales no se limita al almacenamiento físico. Su estado de conservación puede resultar determinante cuando se requiere verificar el contenido de un instrumento notarial, contrastar firmas originales o acceder a antecedentes documentales de actos jurídicos formalizados años atrás.
Por esa razón, las condiciones edilicias, la disposición de los archivos y la prevención frente a factores ambientales forman parte de los aspectos que deben atenderse para evitar que el deterioro comprometa la integridad de la documentación.
Anuncian seguimiento permanente
Martínez Simón también señaló que se mantendrá un control sobre las condiciones de resguardo de los protocolos notariales. “Vamos a hacer un seguimiento permanente para que esto realmente esté bien resguardado”, afirmó.
El compromiso de supervisión adquiere relevancia porque la conservación documental exige continuidad y no solamente intervenciones puntuales. La eficacia de las mejoras dependerá de que las instalaciones mantengan condiciones adecuadas y de que se sostengan medidas preventivas frente a eventuales filtraciones, humedad y otros factores capaces de afectar el papel y las firmas originales.
La habilitación contó con la participación del vicepresidente primero de la Corte Suprema, Luis María Benítez Riera; los ministros Eugenio Jiménez Rolón y César M. Diesel Junghanns; autoridades del Registro Unificado Nacional (RUN), del Archivo General de los Tribunales y representantes del Colegio de Escribanos del Paraguay.
Tras el corte de cinta, las autoridades recorrieron las instalaciones ubicadas sobre la calle O’Leary N.º 950, donde observaron las estanterías, los espacios de almacenamiento y una muestra de los protocolos notariales originales.
Las mejoras representan un paso hacia el fortalecimiento de las condiciones materiales de conservación de documentos de relevancia jurídica. No obstante, el desafío institucional será sostener los controles anunciados y asegurar que las medidas adoptadas protejan a largo plazo un acervo documental que puede resultar esencial para futuras consultas y verificaciones.











