El exrector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Froilán Peralta, recuperó este jueves 3 de septiembre su libertad luego de cumplir íntegramente la condena de tres años de prisión que le fue impuesta por un caso de lesión de confianza vinculado a hechos de corrupción registrados durante su gestión al frente de la institución.
La jueza de Ejecución Penal, María Lidia Wyder, ordenó la libertad de Peralta por compurgamiento de la pena, al tener por cumplida la totalidad de la condena impuesta por la Justicia.
Peralta había sido condenado a tres años de prisión tras ser hallado responsable de lesión de confianza en un proceso que se originó a partir de las denuncias de irregularidades detectadas en la UNA y que derivaron en una histórica movilización estudiantil.
El origen del caso: “UNA No Te Calles”
El proceso judicial se inició luego de la toma de distintas dependencias de la Universidad Nacional de Asunción por parte de estudiantes, en septiembre de 2015. La protesta, denominada “UNA No Te Calles”, puso en evidencia una serie de cuestionamientos relacionados con la administración de la universidad y desencadenó una profunda crisis institucional.
Entre las irregularidades investigadas se encontraban la contratación de personas que no reunían los requisitos para ejercer funciones docentes, pero que contaban con rubros destinados a la docencia, además de otras situaciones vinculadas con el manejo de recursos de la institución.
Estos hechos fueron posteriormente analizados durante el juicio oral y público, donde el Tribunal de Sentencia concluyó que las irregularidades denunciadas habían quedado plenamente probadas.
Juicio y condena
El juicio oral y público estuvo a cargo de un Tribunal de Sentencia de Fernando de la Mora, integrado por la jueza Victoria Ortiz, en carácter de presidenta, y los magistrados Pedro Nazer y Rilsi Ortiz, como miembros titulares.
Tras el análisis de las pruebas producidas durante el proceso, el Tribunal dictó la condena contra Peralta por lesión de confianza, estableciendo una pena de tres años de prisión.
Con el cumplimiento efectivo de la pena, la jueza de Ejecución Penal María Lidia Wyder dispuso ahora la libertad del exrector por compurgamiento, poniendo fin a la ejecución de la condena impuesta en este proceso.
El caso de Froilán Peralta se convirtió en uno de los procesos judiciales derivados de las movilizaciones estudiantiles de 2015 que pusieron bajo la lupa la gestión administrativa y académica de la UNA y generaron una de las mayores crisis institucionales en la historia reciente de la universidad.










