Durante el año 2025, el Ministerio Público atendió un total de 21.831 niños, niñas y adolescentes víctimas de distintos hechos punibles en todo el territorio nacional, lo que equivale a un promedio de 60 víctimas por día, según datos de la Plataforma de Datos Abiertos de la institución. Las cifras revelan una grave situación de vulneración de derechos que afecta a la población menor de 18 años en Paraguay.
Entre los hechos más graves se destaca el abuso sexual en niños, con 3.386 víctimas registradas en el transcurso del año, es decir, nueve casos por día. Los reportes mensuales muestran una incidencia, con picos que superan las 300 víctimas en varios meses, como agosto, setiembre y octubre, lo que evidencia la persistencia del delito a lo largo del año.
Los departamentos con mayor cantidad de denuncias por abuso sexual infantil fueron Central, con 1.233 casos, seguido de Alto Paraná (414), Asunción (309) e Itapúa (249). También se registraron cifras significativas en Caaguazú, San Pedro, Cordillera, Amambay, Paraguarí, Concepción y otros departamentos, lo que confirma que se trata de un fenómeno de alcance nacional.
El perfil de las víctimas expone un escenario particularmente preocupante: el 74 % de los niños abusados tenía menos de 14 años, mientras que el 71 % eran niñas. Además, en el 87 % de los casos, el agresor era un familiar o una persona conocida, lo que refuerza la gravedad del contexto de confianza vulnerada y el riesgo al que están expuestos los menores dentro de su entorno más cercano.
Más allá del abuso sexual, los registros del Ministerio Público dan cuenta de miles de denuncias por otros hechos punibles que afectan a niños y adolescentes. Entre ellos figuran 1.623 víctimas de maltrato bajo tutela, 2.943 casos de violencia familiar, 2.706 denuncias por violación del deber de cuidado, 990 casos de estupro y 7.160 denuncias por incumplimiento del deber legal alimentario. Asimismo, se investigaron 2.462 casos de pornografía relativa a niños, además de hechos vinculados al uso de medios tecnológicos para cometer abusos.
El informe también revela la ocurrencia de seis feminicidios de víctimas menores de edad, en un contexto de extrema violencia. Las víctimas tenían 11, 12, 15, 16 y 17 años, lo que pone de manifiesto el nivel más extremo de agresión contra niñas y adolescentes.
Las cifras reflejan una realidad alarmante y plantean un desafío urgente para el Estado y la sociedad, no solo en materia de persecución penal, sino también en la prevención, protección integral y fortalecimiento de los mecanismos de detección temprana, ante una problemática que continúa cobrando víctimas entre los sectores más vulnerables.











