“No están solos”, obispo respalda a jueces honestos y pide reparación a victimas de la mafia de pagarés

Este jueves durante el novenario de Caacupé, el obispo Adalberto Martínez volvió a colocar en el centro del debate público la necesidad de una justicia verdaderamente accesible para todos. Recordó que “la justicia no siempre está al alcance de todos” y que esta afirmación no es solo una idea abstracta, sino una realidad palpable para muchas personas que se acercan a denunciar situaciones de inequidad y abuso. Según expresó, los casos donde la justicia depende de “influencias o recursos que distorsionan esta justicia” constituyen un grave desafío al bien común y a la convivencia social.

Apoyándose en el Evangelio, recordó las palabras de Jesús: si la justicia de sus discípulos “no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los Cielos”. Con este marco espiritual, el obispo subrayó que la comunidad cristiana tiene el deber de elevar su compromiso ético y moral, y de acompañar el clamor de “tantos hermanos y hermanas que viven en situación de profunda injusticia”.

Entre los casos más dolorosos mencionó la “mafia de los pagarés”, un esquema fraudulento que habría involucrado a operadores judiciales, empresas de cobranzas y profesionales del derecho, provocando según señaló “sufrimiento, dolor e incluso pérdidas irreparables” para miles de personas humildes. En su mensaje, rogó para que estas heridas avancen por el camino de la verdad y la legalidad, y para que las víctimas sean “escuchadas, acompañadas y reparadas conforme a derecho”.

El obispo Martínez también advirtió que “la corrupción es la fuente que atenta contra el bien común”, pues perjudica especialmente a los más vulnerables. Señaló que quienes poseen riqueza y poder tienen la responsabilidad moral de ejercerlos en beneficio colectivo y no para “corromper el sistema”.

En un gesto de respaldo, felicitó nuevamente a los jueces y fiscales honestos, a quienes describió como “patriotas… son la mayoría”, y les pidió mantenerse firmes y valientes en su labor. Recordó que existe “una ciudadanía atenta y vigilante que los acompaña”, y alentó a los responsables de impartir justicia a seguir demostrando independencia e imparcialidad.

Finalmente, insistió en que aplicar la justicia no es solo tarea de autoridades o instituciones, sino un compromiso colectivo. Para él, “ser buen cristiano es sinónimo de ser buen ciudadano”, un llamado a vivir con integridad, responsabilidad y solidaridad en todos los ámbitos de la vida social.

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