El Ministro Eugenio Jiménez calificó como un hecho “lamentable e insólito” la conducta de dos funcionarias en la Oficina de Atención Permanente de San Lorenzo, quienes fueron encontradas realizando actividades de relajación, tipo “momento de spa”, durante el horario laboral y dentro de un espacio destinado a la atención de personas en situación de vulnerabilidad.
«De hecho lamentable y insólito yo diría lo que ocurrió en la Oficina de Atención Permanente de San Lorenzo, que ha sido incluso debidamente documentado por medios técnicos como es la afirmación, y lo que ha ocurrido me lleva a concluir que el sistema de control de esa Oficina, que ha sido una iniciativa loable sin ninguna duda, no está siendo lo suficientemente controlado.»
El ministro subrayó la necesidad de reforzar la supervisión de estas oficinas y propuso una modificación en la gestión de la coordinación de los espacios de atención: «El sistema requiere de mayor utilidad, por tanto quiero proponer al pleno de la Corte Suprema de Justicia una Acordada, cuyos textos ya tienen todos con su poder, por la cual esa coordinación no esté a cargo de una funcionaria administrativa sino que esté a cargo de jueces de paz, que son los que están encargados de tomar las medidas de urgencia que correspondan a cada caso.»
Jiménez agregó que, al estar bajo la supervisión directa de magistrados, se garantizaría un mayor control y respeto por los procedimientos, aunque reconoció que el incidente no deja de ser preocupante: «Creo que estando eso a cargo de magistrados quedará una situación, aunque no sea de mayor respeto, y esa es la propuesta que se hace mediante la acordada. Entonces, yo planteo que se haga conocer, como dije ya tienen los apreciados colegas el texto de la acordada y se pueda tomar una decisión en la próxima sesión, porque este es un tema que a mi modo de ver es urgente, porque se trata de cosas que no debe volver a ocurrir.»
El hecho ha generado debate sobre la supervisión y la responsabilidad en oficinas encargadas de la atención de personas en situación de vulnerabilidad, reforzando la importancia de garantizar protocolos claros y un control efectivo de las actividades de quienes trabajan en estos espacios.











