Buscan más inversores para maquila en las cárceles

El Ministerio de Justicia presentó ante empresarios brasileños una propuesta para ampliar la participación de empresas industriales y maquiladoras dentro del sistema penitenciario. La iniciativa combina infraestructura productiva, mano de obra capacitada y una apuesta central: que el empleo sea una herramienta efectiva para la reinserción social de las personas privadas de libertad.

La reinserción social también puede construirse desde una línea de producción. Con esa premisa, el Ministerio de Justicia busca ampliar la presencia de empresas industriales y maquiladoras dentro de los establecimientos penitenciarios del país y convertir al trabajo en uno de los pilares para que las personas privadas de libertad puedan proyectar un nuevo comienzo.

La propuesta fue presentada por el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, durante la “Rodada de Negocios Brasil x Paraguay”, ante inversores y representantes de la industria brasileña. El planteamiento apunta a atraer nuevas inversiones al país mediante un modelo que combina las condiciones ofrecidas por Paraguay para la producción con un componente social directamente vinculado a la reinserción.

Durante su exposición, Nicora destacó las condiciones macroeconómicas y jurídicas de Paraguay y las posibilidades que ofrece el régimen de maquila para empresas interesadas en instalar o ampliar sus operaciones. A este escenario se suma, como elemento diferencial de la propuesta, la posibilidad de desarrollar actividades productivas mediante esquemas de cooperación con el sistema penitenciario.

Infraestructura lista para producir

Uno de los puntos destacados durante la presentación fue la disponibilidad de naves industriales tipo Plug & Play, ubicadas en puntos estratégicos del país como Minga Guazú, Emboscada, Coronel Oviedo, Concepción y Misiones.

Se trata de espacios concebidos para que las empresas puedan instalar sus equipos y poner en marcha sus procesos productivos sin afrontar inicialmente las inversiones que demanda la construcción de una infraestructura propia.

Pero detrás de esa propuesta de eficiencia para el sector privado existe otro objetivo: generar oportunidades laborales para personas privadas de libertad que reciben capacitación y desarrollan tareas productivas dentro del sistema penitenciario.

La iniciativa plantea así una ecuación que busca beneficiar a ambas partes. Por un lado, las empresas encuentran espacios e infraestructura para desarrollar sus procesos; por otro, los internos acceden a experiencias laborales, capacitación y una posibilidad concreta de adquirir herramientas que puedan resultarles útiles al recuperar su libertad.

Empresas que ya apostaron al modelo

La propuesta no parte de cero. El Ministerio de Justicia expuso experiencias de empresas que ya desarrollan actividades productivas con participación de personas privadas de libertad.

Entre ellas se encuentra Cortinerías del Paraguay S.A., instalada en Minga Guazú, además de emprendimientos vinculados a la confección, producción textil y elaboración de artículos para el hogar, entre ellos Ñamopu’ã Paraguay, Doble A, Costes S.A., New Matrix y Prevemax.

Estas experiencias constituyen, para la cartera de Justicia, una base sobre la cual ampliar el modelo y generar nuevos espacios de trabajo dentro de los establecimientos penitenciarios.

El desafío ahora es conseguir que más empresas se incorporen a este esquema y que la participación del sector privado pueda multiplicar las oportunidades laborales disponibles.

Rentabilidad con impacto social

El modelo también se vincula con los criterios ESG ambientales, sociales y de gobernanza, cada vez más presentes en las decisiones de inversión y en las estrategias de responsabilidad corporativa de empresas nacionales e internacionales.

En este caso, el componente social adquiere una dimensión concreta: incorporar a personas privadas de libertad a procesos productivos formales y capacitarlas para el mundo laboral.

Para el Ministerio de Justicia, atraer empresas al sistema penitenciario significa entonces mucho más que ocupar espacios disponibles. Implica crear una red de oportunidades que permita que el paso por una prisión no determine necesariamente el futuro de una persona.

La propuesta presentada ante empresarios brasileños busca precisamente ampliar esa red: más empresas, más capacitación y más puestos de trabajo para que la reinserción deje de ser solamente un objetivo institucional y pueda convertirse en una experiencia concreta de vida.

Porque detrás de cada puesto de trabajo dentro de una penitenciaría hay una posibilidad que va más allá de la producción: la posibilidad de que alguien salga preparado para empezar de nuevo.

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