El Hospital General Barrio Obrero confirmó que no se practicó una prueba toxicológica al exgobernador Hugo Javier González, quien fue trasladado a ese centro asistencial tras ser hallado herido en su celda del penal Industrial Esperanza, el pasado 6 de septiembre.
La información fue remitida al fiscal Luis Chamorro, quien había solicitado un informe sobre la atención médica brindada al condenado luego de su ingreso al servicio de urgencias.
De acuerdo con el informe médico, durante la evaluación inicial se realizaron estudios considerados prioritarios, entre ellos una radiografía de tórax, una tomografía computarizada y análisis laboratoriales de rutina.
No se incluyó un screening toxicológico, debido a que el estudio no había sido solicitado y, según los profesionales intervinientes, tampoco resultaba determinante para establecer el diagnóstico principal ni para modificar la conducta terapéutica inmediata.
Los médicos señalaron que, ante la gravedad del cuadro, la prioridad estuvo puesta en garantizar la vía aérea, mantener la estabilidad hemodinámica y controlar la situación neurológica que presentaba el paciente.
Posteriormente, se dispuso su derivación a un centro de mayor complejidad que contara con Unidad de Cuidados Intensivos Adultos (UCIA) y servicio de Neurocirugía.
El Hospital Barrio Obrero también consignó que los estudios toxicológicos destinados a detectar sustancias como cocaína, marihuana u otras drogas pueden realizarse incluso días después de un eventual consumo, debido a que sus metabolitos pueden permanecer en el organismo durante un período determinado.
Otro aspecto señalado en el informe es que el paciente ingresó con convulsiones tónico-clónicas generalizadas, por lo que recibió de manera urgente medicamentos anticonvulsivantes. Inicialmente se administró diazepam y, ante la persistencia del cuadro, posteriormente midazolam.
Según los médicos, la administración de estos fármacos debe ser considerada al momento de interpretar un eventual screening toxicológico, ya que puede incidir en los resultados y dificultar la determinación de si la presencia de determinadas sustancias responde a un consumo previo o a la medicación administrada durante la atención de emergencia.
Finalmente, el Hospital Barrio Obrero ratificó que la atención inicial estuvo orientada a estabilizar al paciente y disponer su traslado a un centro con mayor capacidad resolutiva. Por ese motivo, fue derivado al Hospital Nacional de Itauguá, donde podía recibir atención especializada acorde con la gravedad de su cuadro clínico y donde se encuentra el paciente en la actualidad evolucionando favorablemente.











