El juez de sentencia Juan Pablo Mendoza realizó un balance sobre las condiciones en que los tribunales de sentencia desarrollaron sus labores durante 2025, describiendo un año “bastante duro y extenuante” debido a la alta carga de juicios orales y la complejidad de los casos.
En una entrevista con nuestro medio, Mendoza destacó la importancia de visibilizar la labor de los jueces, muchas veces poco comprendida por la ciudadanía. “La comunidad muchas veces mira con cierto reojo la actividad de los tribunales, metidos todo el día en las salas, sin muchas posibilidades de comunicar los resultados y el proceso que llevamos adelante”, explicó, al tiempo que valoró el papel de los comunicadores como “nexos y formadores de opinión”.
El magistrado resaltó que, para poder mejorar la gestión judicial, es fundamental contar con indicadores que permitan evaluar y rectificar los rumbos del trabajo jurisdiccional. “Hemos quedado un poco rezagados en cuanto al establecimiento de indicadores de gestión, que son importantes para medir la productividad de cada órgano jurisdiccional. No todos los tribunales producimos lo mismo ni nos dedicamos a lo mismo, por eso es necesario diferenciar, corregir rumbos y reconocer la labor de aquellos órganos sobresalientes”, afirmó.
Entre los indicadores señalados por Mendoza se incluyen aspectos cuantitativos, como la cantidad de audiencias realizadas, juicios orales, audiencias de revisión de medidas y procesos de amparo. También destacó la relevancia de los indicadores cualitativos, entre ellos el nivel de litigiosidad de los juicios, la complejidad de los casos, la cantidad de partes involucradas y el manejo de pruebas, que pueden ir desde documentos extensos hasta pericias técnicas especializadas.
“El año pasado tuvimos muchos juicios extremadamente litigiosos, con recusaciones y otros recursos que traban el desarrollo de las audiencias. La Corte ha trabajado en protocolos para mejorar la dinámica de los juicios y sancionar conductas que van en contra del correcto desarrollo de las audiencias, lo que nos ha servido de mucho”, señaló.
Mendoza también enfatizó la complejidad que implica garantizar la igualdad de las partes y la adecuada valoración de pruebas, incluyendo la interpretación de pericias científicas, respetando los estándares metodológicos de cada disciplina y asegurando la defensa material de todos los involucrados. “Nos enfrentamos a conflictos humanos que afectan bienes jurídicos y garantías constitucionales, y nosotros como seres humanos también nos vemos impactados por estas realidades”, concluyó.
El magistrado también destacó su labor con sus colegas del Tribunal de Sentencia Permanente Número Dos de la Capital, resaltando la dedicación y el compromiso de los jueces Fabián Escobar, Carlos Hermosilla y Vicente Fretes, con quienes trabaja diariamente en un contexto de alta exigencia profesional.












